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Nueva Zelanda- Mis puntos cardinales (3/6)

Foto de Alex Roló
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26 junio, 2018
Diseñada por Pixabay_ Barni1
Groenlandia- Mis puntos cardinales (4/6)
20 julio, 2018

Nueva Zelanda

Tercera parte de la serie Mis puntos cardinales

Diseñado por Pixabay_HeungSoon

Abro los ojos.

Nada más hacerlo, la naturaleza me grita. He irrumpido en su magnánimo silencio, en la quietud sepulcral de esos rincones que todavía no han sido conquistados por el afán creador. Prometo que no intercederé en sus biorritmos, que me adecuaré a su ecosistema, que me mimetizaré con sus verdades. Acepta y me permite un momento. La incredulidad se instala en mis ojos ignorantes y siento el deseo de preguntar el por qué, el cómo, el cuándo de las formas y las sombras de las montañas, del agua, de la flora, la fauna.

El cristal acuático que arropa el final de las sierras no me devuelve mi reflejo. Supongo que mi estancia en el paraíso es un acuerdo tácito entre la Madre Tierra y yo. Nadie más puede enterarse. Ni siquiera el lago. La niebla desdibuja el horizonte, perfecto estímulo para mi imaginación. Invento lo que hay después de la imagen que contemplo. ¿Es posible recorrer sus metros hasta el infinito? ¿Alguien habrá cruzado al otro lado?

Me siento en el suelo y cojo una piedra. La limpio de impurezas y la froto por mis piernas. Está fría. Poco a poco, me voy sintiendo parte del todo y me voy perdiendo en sonidos que jamás había escuchado. Adivino la existencia de mamíferos en las proximidades. Detecto el vuelo de las aves por encima de mi cabeza. Miro las nubes y les obligo a cargarse de significado. Los pájaros tropiezan con ellas y se funden en su vapor hasta que vuelven a aparecer. Sonrío.

Ebria de sueños e ilusiones, me incorporo y camino hacia el bosque, residencia de cuentos y fantasías. Las ramas de los árboles besan mis brazos. Creen que pueden distanciarme así del sendero, pero no tienen ni idea. Un murmullo de última hora arropa mis pasos desorientados. Me siento acompañada. Cuando me he alejado lo suficiente, me tomo la licencia de volver la vista arriba para despedirme del cielo. Ya no se ve. En su lugar, hojas verdosas se han convertido en el nuevo firmamento. Rozo la corteza robusta de un árbol con mis manos, frías, y...

...cierro los ojos.

La imagen utilizada en este post ha sido diseñada por Pixabay (HeungSoon).