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California – Mis puntos cardinales (2/5)

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El núcleo – Mis puntos cardinales (1/5)
26 abril, 2018
Foto de Alex Roló
Más de 60 personas se sumaron al encuentro de Papel y Tinta
26 junio, 2018

California

Segunda parte de la serie Mis puntos cardinales

Diseñado por Pixabay_12019

Abro los ojos.

La arena me hace cosquillas en los pies. Estoy descalza. Quizás también desnuda de recuerdos, de expectativas y juicios. Los granos todavía conservan el calor de todo el día. Se me regala así un pedacito de lo que ha acontecido en la playa antes de que yo llegara. Y me encanta. La brisa sabe a sal y a paz. Estoy sola en esa cala. Solo me acompañan algunas focas, que me miran indiscretas, como por encima del hombro, cuando no duermen sobre las rocas.

Sonrío. Un brote de locura transitoria se hace con el control de mi prudencia y empiezo a masajear mis pies con ayuda de esa alfombra polvorienta en la que ahora reposan. El muelle ha quedado inmortalizado en el paisaje. A lo lejos, se escucha el runrún de la vida, los susurros del resto de seres humanos. Paseo con la mente por la estructura de madera que penetra en el mar sin permiso alguno y me asomo por la barandilla.

Las olas acarician con dulzura, y sin prisas, a las conchas que han quedado abandonadas en la orilla. Me aproximo y desentierro una con las manos. Se manchan del fango más puro que jamás han tocado. El hermoso caparazón que algún animal marino ha perdido en el trasiego de la supervivencia todavía cobija un poco de agua. Último resquicio del Pacífico que contendrá hasta que se desintegre en el olvido. Si no es que la lanzo lejos. Muy lejos. Y eso hago precisamente.

Pero, de pronto, me da envidia. Yo también quiero que el agua me envuelva. Quiero fracturar el oleaje con mis caderas, quiero beber, sin querer, un poco de arena y sal. Comienzo a correr hacia ese misterio, casa de las criaturas más hermosas y complejas, hábitat de mil cuentos que todavía que no ha descubierto el ser humano. Rey de todo y de nada. Concedo el poder a las corrientes y a las mareas de que bailen con mi cuerpo hasta que cojo el suficiente aire como para sumergirme. El pelo empapado, escozor en la piel. Y cierro los ojos.

La imagen utilizada en este post ha sido diseñada por Pixabay (12019).